lunes, 30 de abril de 2007

LICENCIA PARA SER FELIZ


No hablo de la felicidad al estilo de “Mira qué feliz soy al comerme un bocadillo de jamón mientras otros pasan hambre”. Esa es la felicidad del mal ajeno, como la envidia es la tristeza del bien de las otras personas.

Existe una felicidad mucho más sincera, más inteligente y más cordial, que nace de la esencia misma de las cosas, es la felicidad de la realidad misma, es la felicidad que se comparte con los otros, y que no es de nadie, es la felicidad que no puede ser envidiada.

Es muy importante ser feliz y mostrarse alegre. Si alguna vez encuentras un poco de esta felicidad y de esta alegría hazla crecer y compártela. Tu felicidad puede ser una acequia de alegría para los pesarosos, un lugar donde refrescarse. Tu sonrisa es contagiosa. Tu alegría habrá de ser una referencia. Procura, aunque sólo sea por un día, no quejarte, no pedir, no buscar, no exigir. No te refociles en tu propia amargura ni la impongas a otras personas como un credo. Procura, aunque sólo sea por un instante, escapar a tus rutinas mentales. Tus rutinas de tristeza, tus rutinas de creencias, de yo soy esto y lo otro, de esta es mi vida y estos son mis pensamientos, tus rutinas de nerviosismo, tus rutinas... Un solo segundo sería suficiente.

Tu felicidad es tan importante para los otros como para ti mismo.

No hay comentarios: