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martes, 9 de octubre de 2007

HACIA DONDE LAS PALABRAS NO LLEGAN


Allí ha de continuar la consciencia en su tránsito celeste. Las formulaciones acertadas no bastan. Las grandes frases se agotan en la estricta lógica. Las grandes palabras se escuchan, se recuerdan y luego se olvidan. Hay que tender a lo que siempre está presente y nunca es pasto del olvido. Hacia eso que no puede hablarse ni pensarse yo me encamino. Ya ninguna palabra me satisface.

lunes, 8 de octubre de 2007

LANZADO POR LOS ÁMBITOS ABIERTOS LOS PULMONES RESPIRAN CON AMPLITUD Y EL CORAZÓN LATE EN LIBERTAD DE SENTIMIENTOS


Abrimos el postigo, ingresamos en el ámbito que es santo cada vez que prestamos la atención debida al momento presente.

Somos dioses cabales cuando tratamos a cada ser y cada cosa con el absoluto respeto que merecen, como sólo puede tratarse a los dioses, como los dioses acostumbran a tratarse unos a otros.

Los dioses envían sus mensajeros celestes. En ocasiones su presencia no nos resulta del todo grata. Pero los mensajeros celestes van a regresar una y otra vez hasta que aceptemos sus dones.

Hemos de respetar las cosas, no al modo de hacerles reverencias, sino a modo de cuidar nuestros gestos hacia ellas.

Nuestros gestos son reflejo del ánima en nuestro cuerpo animado. De ahí que cada uno de nuestros movimientos sea un símbolo, una danza o espectáculo ante el cosmos.

No es necesario sentirse uno mismo pequeño. Pero sí es necesario aceptar la grandeza absoluta de todos los seres.

domingo, 7 de octubre de 2007

LA AYUDA, ESE SOBREENTENDIDO


La verdadera acción generosa amplía constantemente sus ámbitos, desde la familia y los amigos, hasta alcanzar a todas las personas que conocemos, incluso hacia aquellas por las cuales no sentimos en un principio amistad.

La generosidad no es indulgencia, ni abandono, ni condescendencia. La generosidad no es ausencia de atención o firmeza.

La verdadera generosidad que nace en nuestro pecho abandona el cascarón primero y alcanza a todos los seres. Para alcanzar la libertad hemos de abandonar nuestro pequeño nicho y adentrarnos en los ámbitos abiertos de lo divino y lo santo.

sábado, 6 de octubre de 2007

EN EL LUGAR DEL OTRO II


Es mucho lo que podemos ofrecer a las personas que conocemos.

Pero hay dos funciones de no poca importancia que no podemos ofrecerle a nadie ni hacer en el lugar del otro. Estas dos funciones son la voluntad y la consciencia.

Estas dos funciones son los ámbitos propios de cada individuo, su tarea personal. En realidad, procurar establecer nuestra comprensión y nuestra voluntad en otras personas es un intento de restarle voluntad y conciencia propia.

Pero aunque nosotros no podamos internarnos de ningún modo en tales lugares, en el lugar del otro, sí hay, en cambio, tareas que nos corresponden respecto a las personas que acompañan nuestros días. Estas nuestras tareas son las relativas a nuestra propia conciencia y a nuestra propia voluntad.

Trabajar en uno mismo es trabajar por los otros.